La microcogeneración y la reducción del efecto invernadero

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La microcogeneración y la reducción del efecto invernadero

A menudo surge la duda de si realmente la microcogeneración ayuda a disminuir el efecto invernadero. A fin de cuentas se trata de un motor o turbina quemando un combustible fósil que aporta un saldo neto de moléculas de CO2 a la atmósfera. Vamos a explicar a continuación por qué efectivamente sí contribuye a reducir este efecto.

El efecto invernadero se produce básicamente por la emisión a la atmósfera de moléculas de CO2 procedentes de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón o el gas natural. No contribuyen a este efecto las emisiones procedentes de la combustión de la biomasa puesto que su CO2 ha sido tomado previamente de la atmósfera por las plantas para crear oxígeno mediante la fotosíntesis y por lo tanto su saldo neto de emisiones de CO2 es cero.

Las moléculas de CO2 que se van acumulando en la atmósfera impiden la salida de los rayos del sol tras rebotar en la superficie de la tierra produciendo un sobrecalentamiento que conocemos como efecto invernadero.

Cuando producimos electricidad por medios convencionales en una central térmica de cada 100 kw de energía que posee el combustible tan solo unos 40 kw acaban convirtiéndose en electricidad y el resto son pérdidas. Es decir, emitimos CO2 correspondiente a 100 kw para producir 40 kw eléctricos.

Sin embargo en un motor o turbina de microcogeneración la mayor parte del calor generado en el proceso se aprovecha. Es decir, para producir los mismos 40 kw eléctricos únicamente necesitamos poco más de 40 kw de energía que posee el combustible, ya que el resto de energía que en una central térmica convencional se perdería aquí se aprovecha. De esta forma para producir los mismos 40 kw eléctricos las emisiones de CO2 que generamos corresponden a poco más de 40 kw de combustible.

En resumen, para la misma producción eléctrica un motor o turbina de microcogeneración emite mucho menos CO2 a la atmósfera que una central térmica convencional, contribuyendo así a la reducción del efecto invernadero. La producción de nuestra propia energía eléctrica mediante técnicas de microcogeneración es más respetuosa con el medio ambiente que consumir energía de la red eléctrica.

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