La rentabilidad en los Espacios de Alto Rendimiento Energético

La rentabilidad en los Espacios de Alto Rendimiento Energético

La rentabilidad en instalaciones de ahorro energético se calcula contrastando las inversiones realizadas y los ahorros conseguidos para obtener dos ratios simples y directos: el pay-back y la TIR. Estos dos ratios permiten evaluar la rentabilidad de forma muy gráfica a un usuario medio sin necesidad de grandes conocimientos financieros.

Ahora bien, tanto inversiones como ahorros deben considerarse respecto a una situación de referencia. En el caso de una instalación existente la situación de referencia es ella misma, su inversión es cero y su coste energético el real que tenemos en facturas de las compañías suministradoras.

La inversión a considerar para el cálculo de la rentabilidad será la totalidad de la inversión en el Espacio de Alto Rendimiento Energético, y los ahorros serán la diferencia entre el coste energético estimado con la nueva instalación y el coste real de la situación actual.

La idea de basar nuestra rentabilidad en un coste estimado es algo que por lo general no nos atrae ya que parece estar asociada a una posible discrecionalidad en el cálculo. Sin embargo en el caso de los Espacios de Alto Rendimiento Energético la estimación se realiza en base a las herramientas oficiales de Certificación Energética de Edificios aprobadas por los organismos competentes, por lo que se trata de una estimación objetiva, estandarizada y sin margen discrecional, dándole total credibilidad a los ahorros estimados.

En el caso de una instalación nueva o reforma necesaria de una existente nos vuelve a surgir la duda de qué situación de referencia tomar, ya que ello condicionará sus inversiones y costes energéticos y por lo tanto conferirá un margen de discrecionalidad.

Nuevamente la respuesta la encontramos en la Certificación Energética de Edificios. Las herramientas oficiales disponibles para su cálculo evalúan una situación tipo de referencia respecto a la cual se obtiene la etiqueta de calificación energética. Lo que haremos será tomar esta como nuestra situación de referencia de forma que obtengamos igualmente sus inversiones y costes energéticos de manera objetiva, estandarizada y sin margen de discrecionalidad.

Estamos ya en disposición de calcular la rentabilidad, y ahora es el momento de recordar que es un concepto íntimamente ligado al de Espacio de Alto Rendimiento Energético, ya que este es el que presenta el mejor balance entre inversiones y gasto en energía, hablando siempre en términos económicos.

El cálculo de la rentabilidad es por lo tanto un proceso de optimización de los ratios que la miden, es decir, el pay-back y la TIR sujeto a todas las restricciones que impone nuestro proyecto y las tecnologías disponibles. Son muchos los factores a tener en cuenta y la única forma de calcular este óptimo es mediante técnicas de simulación.

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