Uno de los factores que influye de forma significativa en la eficiencia de la iluminación es la utilización de sistemas de regulación y control. El aporte de flujo lumínico por parte de una fuente es constante pero no sucede lo mismo con la curva de demanda. La misión de los sistemas de regulación y control es adecuar el aporte y por lo tanto el consumo a la demanda.
Un primer sistema son los sensores de luz o fotocélulas que regulan automáticamente el alumbrado artificial en función del aporte de luz natural, apagando o encendiendo la iluminación cuando el nivel está por debajo o por encima de un valor, o regulándola de forma progresiva.