Como comentamos en el artículo anterior, el espacio de trabajo puede ayudar a mejorar el rendimiento de los trabajadores y para diseñarlo debemos tener en cuenta las necesidades de los mismos y las actividades que realizan: aprender, socializarse, colaborar y concentrarse.
Es importante utilizar un marco de trabajo que cree unos destinos que ofrezcan equilibrio tanto entre los espacios para el trabajo individual y el trabajo en grupo como para los espacios compartidos y asignados. Combinando las diversas formas en que las personas trabajan, podemos establecer cinco zonas: