Cuando un cliente afronta un proyecto de reforma o adecuación de un local de negocios quiere saber básicamente tres cosas: cómo le va a quedar, cuánto le va a costar, y cuánto va a tardar en tenerlo listo.
Necesitamos por lo tanto un modelo de ejecución que de respuesta a estas tres preguntas. El modelo tradicional se basa en diferentes fases del proyecto que básicamente son: diseño o proyecto, adjudicación a uno o varios contratistas, y ejecución material. La aplicación de este modelo no responde a ninguna de las tres preguntas planteadas, lo cual crea una serie de incertidumbres al cliente y provoca la tradicional sensación de que las obras son un calvario.